Los monitoreos de usuarios de SIMA revelan la evolución de las principales enfermedades, malezas e insectos en la campaña de trigo 2025/2026 y los cambios frente a los dos ciclos anteriores.
Una radiografía del trigo argentino 25/26
La campaña de trigo 2025/2026 dejó señales claras sobre cómo evolucionan las principales amenazas sanitarias y productivas en los lotes argentinos. En un contexto atravesado por variabilidad climática, cambios en las estrategias de manejo y una mayor profesionalización del monitoreo, los registros realizados por usuarios de SIMA permiten trazar una radiografía sanitaria del trigo argentino y detectar tendencias clave para la toma de decisiones.
Los datos relevados muestran un escenario donde algunas enfermedades tradicionales continúan liderando la presión sobre el cultivo, mientras que ciertas malezas e insectos comienzan a ganar protagonismo en distintas regiones trigueras del país.

Mancha amarilla y royas: las enfermedades más importantes
Entre las enfermedades foliares, la mancha amarilla o bronceada —causada por el hongo Pyrenophora tritici-repentis— volvió a ser la adversidad sanitaria de trigo más frecuente. La positividad alcanzó el 32 % de los lotes, igualando prácticamente el valor de 2024/2025 y apenas por debajo del 35 % registrado en 2023/2024.
La persistencia de esta enfermedad confirma la importancia del manejo de rastrojos, ya que el hongo sobrevive fácilmente en residuos de cultivo, especialmente en sistemas con alta rotación de gramíneas y siembra directa.
Por su parte, la roya amarilla (Puccinia striiformis) mostró un fuerte repunte durante la campaña 2025/2026. Luego de caer al 21 % el ciclo anterior, volvió a subir hasta el 29 % de positividad, impulsada por condiciones ambientales favorables como temperaturas moderadas y elevada humedad relativa. Aunque todavía se ubica debajo del pico de 36 % registrado en 2023/2024, el incremento vuelve a generar preocupación en regiones trigueras con materiales susceptibles.

En contraste, la roya de la hoja o roya anaranjada (Puccinia triticina) mantuvo una tendencia descendente: pasó de 28 % en 2023/2024 a 15 % en 2025/2026. La mejora podría relacionarse con ajustes en estrategias de manejo, mejor elección varietal y condiciones menos predisponentes para el desarrollo del patógeno.Por su parte, la septoriosis (Septoria tritici) mantuvo niveles bajos y estables, mientras que la fusariosis o golpe blanco (Fusarium graminearum) reapareció con una positividad cercana al 5 %. Aunque su incidencia sigue siendo moderada, continúa siendo una enfermedad sensible por su impacto potencial sobre rendimiento y calidad comercial del grano.

Malezas: rama negra continúa en expansión
En materia de malezas, los monitoreos de SIMA reflejan un avance sostenido de especies difíciles de controlar.
La principal protagonista volvió a ser rama negra (Conyza bonariensis), cuya presencia aumentó campaña tras campaña:
- 16 % en 2023/2024
- 20 % en 2024/2025
- 23 % en 2025/2026
El crecimiento confirma la dificultad de manejo de esta especie en distintos sistemas agrícolas argentinos, especialmente bajo escenarios de alta presión herbicida y controles otoñales complejos. También se observaron incrementos en ocucha o yuyito de la pared (Parietaria debilis), que dió un salto de 5 puntos porcentuales en las últimas dos campañas alcanzando el 9 % de positividad, y en raigrás criollo (Lolium multiflorum), que llegó al 8 %. El capiquí (Stellaria media), en tanto, mostró cierta estabilidad, con registros cercanos al 14 %.

El gráfico de la evolución de las principales malezas habla por sí solo: una marcada tendencia al alza en los últimos 3 años de las malezas analizadas.
Los técnicos destacan que los barbechos largos, las variaciones climáticas y las nuevas ventanas de emergencia están modificando la dinámica de las malezas y exigiendo estrategias de manejo más preventivas e integradas.
Menos pulgones y más presencia de chinches
En cuanto a insectos, uno de los cambios más notorios fue la caída del pulgón verde de los cereales (Schizaphis graminum), cuya positividad descendió desde el 13 % en 2023/2024 hasta apenas el 4 % en 2025/2026.
La reducción podría explicarse por condiciones menos favorables para su desarrollo y por un monitoreo más eficiente de los lotes.

En contrapartida, la chinche de los cuernitos (Dichelops furcatus) mostró un crecimiento sostenido y alcanzó el 7 % de positividad, convirtiéndose en uno de los insectos con mayor incremento relativo dentro de los registros de la campaña.
También se observaron fluctuaciones moderadas en la presencia de isoca desgranadora, isoca militar verdadera y pulgón ruso.

El monitoreo gana protagonismo en el trigo argentino
Los resultados de la campaña fina 2025/2026 dejan una conclusión clara: el monitoreo agrícola se consolidó como una herramienta central para la toma de decisiones en el trigo argentino.
El registro en tiempo real de enfermedades, malezas e insectos permite detectar tendencias sanitarias, anticipar riesgos y ajustar manejos de manera más eficiente. En un escenario donde los márgenes productivos son cada vez más ajustados, la generación de información lote por lote se transforma en una ventaja estratégica para mejorar la productividad y la sustentabilidad del sistema agrícola, y es precisamente ahí donde SIMA se convierte en el principal aliado del agro.
Para conocer más sobre cómo optimizar el manejo de tus lotes, no dejes de seguir a SIMA en redes sociales o contactar a sus asesores técnicos, quienes acompañan a productores en la implementación de estrategias más eficientes y sustentables.




